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El poeta tiene un nombre

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El poeta Antonio Borrego, que vive en la ciudad de Las Tunas, clasifica como uno de los mejores exponentes de la poesía cubana, por una hoja de vida brillante en los versos, que emanan raudos de la pluma de este exponente de las letras.

Nacido en Las Tunas, su ciudad -mi ciudad, a unos 690 kil+ometros al este de La Habana-, en 1962, Tony, como se le conoce en el mundo de la poesía, es licenciado en Dirección Artística de los Medios Audiovisuales, en el Instituto Superior de Arte de La Habana, y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

En su obra se destacan los títulos Doy gracias a Dios de ser ateo, Terrenal, Diapositivas, Juegos lunares, Ruanillo, y Ovejas y demonios, su más reciente creación.

Tony posee una voz de un lirismo estremecedor, que rebasa el límite de emoción de sus lectores. Muchos de sus versos desgarran el alma  -su alma-, y presentan a un sujeto lírico lleno de inquietudes, emociones, alegrías y tristezas, que se trasluce en una vida plena y llena del propio lirismo que lleva a su poesía.

En la obra de Antonio Borrego se destacan todas las formas de la poesía; sus décimas cabalgan a la sombra de su tiempo, mientras el soneto y el verso libre anuncian también la grandeza de su pensamiento creador, con una transparencia que va más allá de quien escribe para descarnar al hombre de su tiempo, enamorado eterno de la vida, de su hija, de su esposa, de su canto.

Tony Borrego posee un asombroso dominio de las diferentes estrofas de la poesía, que resulta placentera para quienes la encuentran y la gozan en la eterna espiritualidad del hombre.

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Viernes, 21 de Octubre de 2011 01:35 cubamia #. De mi ciudad No hay comentarios. Comentar.

Hacia el reino del silencio

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En la Feria del Libro de la provincia de Las Tunas, en el oriente de Cuba, se presentó mi libro Hacia el reino del silencio sobre mi recorrido por África, y me limito a publicar las palabras de presentación del colega Raúl Estrada Zamora, en la Casa de la Unión de Periodistas de Cuba.

Amigos:

Como la Unión de Periodistas de Cuba en la provincia de Las Tunas había anunciado, hoy realizaremos un viaje "Hacia el reino del silencio". Por suerte, no necesitaremos visas, ni pasaportes, ni engorrosos trámites aduaneros; ni recorrer enlodados o polvorientos caminos, cualquier día, y a deshora, soportando muy bajas temperaturas o ahogándonos de calor.

No correremos tampoco el riesgo de rompernos la vida desde un precipicio; ni nos acechan el VIH sida, la malaria, el veneno de las víboras o el ataque de otras fieras. Ni siquiera tendremos que alejarnos de nuestras familias y llorar a solas por el hijo que nos aguarda a miles de kilómetros de ausencia, o la madre que se muere cuando estamos tan lejos.

Todo esto, y más, ya lo hicieron por nosotros el realizador de sonido José Luis Blanco, los periodistas Armando Santana Martínez y Miguel Díaz Nápoles, y el fotorreportero Ahmed Velázquez, fallecido en plena juventud y en el momento cumbre de su hacer profesional, y para quien solicito un breve silencio, a modo de homenaje.

Muchas gracias. Sigamos viaje "Hacia el reino del silencio", un conjunto de relatos dolorosos, tiernos, duros, dramáticos, luctuosos, simpáticos o terriblemente conmovedores, todos muy humanos, e hilvanados con un concepto tan alto de la armonía, que provocan en el lector la sensación de encontrarse frente a una inmensa composición fotográfica, en la cual luces y sombras, lo panorámico y los detalles, garantizan un sorprendente equilibrio.

El centro de interés de la obra es la colaboración médica cubana en tierras de África, pero, inevitablemente, quedan a foco las tragedias en que el colonialismo y el capitalismos salvajes han sumido a las naciones subsaharianas, y en especial a sus niños, amenazados, aun antes de nacer, con partir, rápida e inexorablemente "Hacia el reino del silencio", víctimas del hambre, los conflictos armados y diversas enfermedades curables.

Se trata de un libro escrito por Miguel Díaz Nápoles e ilustrado con fotografías tomadas por Ahmed Velázquez durante una breve misión periodística que cumplieron en 2001, junto a José Luis Blanco, Armando Santana y los 154 médicos y paramédicos cubanos ubicados hasta en los más inhóspitos parajes de Ghana. El texto fue editado por la Editorial Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba.

Redactada con lenguaje ágil y ameno, la obra nos lleva de un velorio tradicional a una fiesta, de un día tan triste, como en el que se recibió la noticia de la muerte de la madre de Santana, a un reencuentro con la patria en la distancia, que hace decir a Miguel: "Es bueno estar tan lejos del país y convertir en un pedazo de Cuba cada lugar". 

Abre el lector el libro en una página que desborda alegría por una exitosa intervención quirúrgica, o porque alguien recibió una gratificante noticia desde la añorada Isla, y unos párrafos más adelante todo se vuelve luto, a causa de la muerte de una joven de apenas 20 años, enferma de SIDA y pidiendo ser salvada, o el autor nos reitera que "El niño es el verdadero dolor de África".

O sale uno de la coronación de un rey departamental, relatada con todo lujo de detalles sobre centenarias, desconocidas tradiciones, y a los pocos minutos ya está sumido en la increíble aventura de un niño llamado Louis:

"Louis, pequeño de cinco años, lleva casi dos meses ingresado en el hospital de Ho. No es porque esté enfermo, pues su dolencia ya ha pasado, sino porque sus padres no tienen dinero para pagar los gastos de su atención en el centro asistencial. No podrá salir de ahí hasta que sus progenitores lleguen con el dinero, aunque durante todo este tiempo no han podido reunirlo; por el contrario, la deuda sigue creciendo."

Si cito esos ejemplos, es solo para resaltar el valor humano de esta obra, escrita además con un absoluto dominio de diversas herramientas del lenguaje, como el manejo de los tiempos y los modos verbales, y las personas gramaticales, en busca de darle ritmo, color y movimiento a cada relato.

Estoy convencido de que la publicación de "Hacia el reino del silencio" pone en su justo lugar la heroica labor del personal de salud cubano en decenas de países del mundo, y la abnegación y capacidad de nuestros periodistas para profundizar con profesional altura en las más complejas historias humanas.

Si alguien me preguntara respecto al texto en sí mismo, para ubicarlo dentro de un género determinado: "¿se trata del llamado nuevo periodismo?, ¿es periodismo literario?, ¿es literatura?"; me limitaría a decir: "Es periodismo del bueno".

Y le daría las gracias a Miguel, no solo por este excelente libro, su primer obra escrita, sino además por constituir un ejemplo de superación profesional, desde que ingresó como humilde fotograbador al Periódico 26 y se hizo, fotorreportero, linotipista, chofer y redactor, para luego transitar hacia el radioperiodismo, el periodismo digital, la docencia universitaria, la maestría en Ciencias de la Comunicación, para solo mencionar algunos datos de su abultado currículo.

Debe de ser la conjunción de tan diversos saberes lo que ha permitido que "Hacia el reino del silencio" nos provoque la sensación de estar frente a una magnífica fotografía.

Muchas gracias, Miguel.

Muchas gracias por su presencia, compañeros.

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Lunes, 07 de Marzo de 2011 23:06 cubamia #. Hechos Hay 3 comentarios.

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Rosa Miriam Elizalde, del dicho al hecho

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Rosa Miriam Elizalde acaba de ganar el Premio anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, y como mi pequeño y humilde homenaje a esta gran profesional de la prensa cubana, transcribo lo que anteriormente escribí en mi antigua página personal, cuando al leer uno de sus reportajes comenzó a crecer nuevamente mi admiración por esta periodista, que un día desplacé de mi lista de autores predilectos, no sé exactamente por cuáles razones.

De Rosa Miriam supe por primera vez por José Antonio Martín Pulido, actual vicepresidente primero de la Unión de Periodistas de Cuba, cuando a finales de la década del 80 del pasado siglo, creo que exactamente en 1989, vino a hacer su servicio social como corresponsal del periódico Granma en la oriental provincia de Las Tunas, donde vivo. Rosa era su novia, y graduados del mismo año, habían sido ubicados en el oriente cubano, en el caso de ella como corresponsal del periódico Juventud Rebelde, en la vecina provincia de Holguín.

Yo, que era un bisoño del periodismo en el entonces periódico provincial 26, siempre andaba a la caza de quienes escribían bien, por esas ansias de las buenas plumas, lo que siempre pasa cuando uno comienza en una profesión y busca patrones y otras formas de hacer, y confieso que tanto Martín, como Rosa Miriam, eran plumas que marcaban una etapa diferente en el periodismo cubano, como integrantes de la nueva generación que salía de las universidades de La Habana y de Oriente, donde único se estudiaba la profesión por aquellos tiempos.

Recuerdo los interesantes temas abordados por Rosa Miriam en el periódico de la juventud cubana. Después le perdí el rastro, hasta los inicios del Periodismo digital en Cuba, a finales de los 90 y principio del nuevo milenio, cuando ella ya andaba en este fascinante mundo y yo daba mis primeros pasos con Tiempo21,  que iniciaba su presencia en la Red.

Después, un día, creo que de 2003, en un Diplomado en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana, impartió un módulo sobre el mundo digital, y un año después, fue una de las profesoras principales del curso de postgrado Cómo multiplicar la verdad de Cuba en Internet, en la Escuela Superior del Partido Ñico López, también de la capital, donde nació la blogosfera cubana y yo me hice bloguero, y a partir de ahí me ha dado clases muchas veces, siempre en materia de Periodismo digital.

Mas, confieso que de aquella Rosa Miriam que yo conocí por sus escritos de recién graduada, no me quedaba nada más que la imagen lejana, y últimamente la veía más como una teórica del nuevo escenario del periodismo mundial, hasta hoy, que nuevamente me ha impactado con su prosa elegante y sencilla, al extremo, de que nuevamente vuelve a engrosar mi lista de autores predilectos, (desde mi modesta opinión, claro), pero sobre todo, desde su altura como profesional de este oficio, que como dice el Gabo es el mejor del mundo, y por aquello de que en ella si no va ese adagio de que "del dicho al hecho hay un gran trecho", porque es de las que saben decir y hacer.

 

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Lunes, 28 de Febrero de 2011 00:29 cubamia #. Hechos Hay 2 comentarios.

La desaparición de las lenguas

Cuenta el escritor argentino Eduardo Berti que un hombre está gravemente enfermo y pide que le traigan a la cama un diccionario. Lo recorre con la ayuda de un nieto que lo sostiene y lee en voz alta cada palabra de infrecuente empleo. Como se siente morir, no desea dejar el mundo sin haber pronunciado previamente todas las palabras disponibles en su lengua natal.

El relato tiene una enseñanza notable, porque la mitad de las siete mil lenguas que se hablan en el planeta Tierra desaparecerán en este siglo.

Hoy cada dos semanas desaparece un idioma tras morir las últimas personas que lo hablan. Cada dos semanas se extingue un mundo. Si no respiras, no hay aire. Si no caminas, no hay tierra, si no hablas, no hay mundo, alertan los indios navajos, según un artículo publicado en Internet por el medio digital Gara, de España.

De las llamadas lenguas de arriba o dominantes, solo Europa no tiene idiomas en peligro de extinción. De las lenguas de abajo, sólo Bolivia, con sus 37 lenguas y ocho familias lingüísticas, posee el doble de diversidad que toda Europa. De las 154 diferentes lenguas indígenas existentes en Brasil, 36 están amenazadas de extinción inmediata.

No sobran las palabras. El mundo es grande para ellas y es preciso defenderlas.

 

 

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Domingo, 20 de Febrero de 2011 01:15 cubamia #. Hechos No hay comentarios. Comentar.

El fantasma del Caballo Blanco

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Mi abuelo asegura que lo vio.

Fue en una noche clara, por la década del 40 del pasado siglo, cuando se disponía a acostarse y sintió el trote suave, por la polvorienta calle del entonces pequeño pueblo de Las Tunas.

Se asomó a la ventana, y la entreabrió solo un poco, y lo vio pasar lentamente: era el Indio sin cabeza, montado sobre un brioso y bello corcel blanco. Cerró la ventana nervioso. Habrá desgracia, se dijo, y cuando fue a buscar a su mujer, ya el Indio había desaparecido.

Y hubo una desgracia.

Al amanecer de aquel fatídico 12 de julio de 1945, el tren central procedente de La Habana y con destino a Santiago de Cuba, tuvo un problema mecánico en su sistema de frenos y se descarriló a la altura del actual aserrío Libertad, en aquel entonces propiedad de los Lima, una de las más acaudaladas familias del pequeño pueblo de Las Tunas y la desgracia abrazó al pueblo, que se vistió de luto por más de 30 muertos y varios heridos.

Mi abuelo, que fue al lugar del suceso lo dijo bien claro: "Por aquí pasó anoche el Caballo Blanco", y otros muchos reafirmaron el aserto con la confirmación de que también lo habían sentido.

Así la leyenda había pasado de generación a generación y su origen se remontaba a la época de la colonia de España, cuando la hija de un rico español se enamoró de un indio, y el padre mandó a matar al nativo porque nunca aceptaría aquella relación.

Cuentan que cuando los hombres del español esperaron al indio más allá de los alrededores de la casa y lo decapitaron, el padre de la muchacha fue a comprobar el hecho, y solo encontraron sangre en el lugar y otros restos del crimen. Desde entonces, en la imaginación popular el Indio sin cabeza cabalgaba en las noches de luna sobre el bello corcel, siempre anunciando una desgracia, y la leyenda se convirtió en patrimonio de la ciudad, como un elemento más bien folclórico.

Claro que sin en realidad mi abuelo hubiese visto al Indio no podría haber contado el cuento, porque la propia leyenda aseguraba que quien lo viera perecía de inmediato. Solo así las personas aseguraban que lo sentían cuando pasaban algunos de los muchos jinetes por las calles del entonces pueblo de campo, mucho más cuando sucedía una desgracia como la de 1945.

Aun hoy, cuando las nuevas generaciones conocen muy poco la leyenda del Indio sin cabeza, esta constituye un elemento de identidad de la cultura de este pueblo, y como leyenda al fin, todavía puede existir en la mente de personas como mi abuelo que a pesar de haberlo visto o sentido, siguen haciendo el cuento.

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Domingo, 23 de Enero de 2011 00:24 cubamia #. Hechos No hay comentarios. Comentar.


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