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Cubamía

Y mi pueblo inclinó su frente

Otra vez Cuba ha rendido homenaje a sus mártires.

Como cada 7 de diciembre, fecha en que cayó en combate el General Antonio Maceo, en 1896, el pueblo de Cuba todo inclinó su frente ante quienes murieron cumpliendo su deber para con la Patria.

En mi ciudad, Las Tunas, a unos 700 kilómetros al este de La Habana, el pueblo se volcó a las calles en una manifestacíón de duelo y respeto, de amor infinito y agradecimiento a quienes han hecho posible a lo largo de la historia, que hoy seamos un país digno, soberano, feliz. Y miles de personas recorrieron las principales avenidas de mi ciudad hasta llegar al cementerio municipal, Mayor General Vicente García, para rendirle tributo a los mártires de Cuba, allí donde descansan sus restos, en el Panteón de los Caídos en la defensa de la Patria, bajo un sol radiante y una mañana como aquella de Punta Brava, lugar donde cayó Maceo en la lucha por la independencia de mi país.

Fueron muchas las lágrimas que se aventuraron por las mejillas de los familiares que nuevamente lloraron a sus muertos. Allí estuvieron hombres, mujeres, niños y ancianos, padres, hijos, hermanos... que hicieron grande a la mañana de tributo, de respeto, de sentimientos puros como esos restos que hoy descansan en paz, bajo el sepulcro limpio de la Patria, a la sombra de la luz que ilumina el mañana de una Cuba sin igual.

Mi pueblo vuelve a brillar

Mi pueblo vuelve a brillar

Nuevamente mi pueblo vuelve a brillar frente a los embates de un nuevo huracán: Wilma, el 23 de la actual temporada ciclónica. Y brota el orgullo desde el fondo de la piel cuando se observa que han sido mínimas las afectaciones materiales y ni una sola muerte puede contarse en todo el territorio nacional, algo que no obedece a la casualidad, sino a la preparación de este pueblo y a las precisas orientaciones de mi Comandante Fidel Castro, que ayer compareció, como siempre, cuando el azote del huracán era inminente.

Cuánta sabiduría, precisión y ejemplo personal del jefe de mi Revolución, que pasó horas analizando cada detalle, para que no faltara nada, para que no muriera nadie, para que el ciclón nos afectara lo menos posible.

Definitivamente mi pueblo no es solo culto, sino muy bien preparado ante cada eventualidad de la naturaleza o de índole humana. Definitivamente tendrán que aprender de nosotros para que ocurran el mínimo de muertes en otros países, incluso tan poderosos como Estados Unidos, donde miles de personas son afectadas y muchas desaparecen en estos eventos.

Nosotros tenemos muchas cosas que enseñar y en muchas cosas damos ejemplos, y en el enfrentamiento a desastres naturales podemos dar clases.

Ojalá sea este el último meteoro de la actual temporada ciclónica. Pero si otro vuelve en los pocos días que restan de este convulso tiempo, pues volveremos a dar muestras de nuestra entereza y preparación. De eso nadie tiene dudas.

Fecha de doble significación

Este 26 se julio ha sido un nuevo día de victorias y de júbilo.
En lo personal ha tenido una doble significación, pues mi hijo menor, José Alberto, acaba de cumplir 15 años, y el orgullo brota a flor de piel cuando aquel pequeñín que prácticamente nació ayer es hoy todo un jovencito, que acaba de terminar la secundaria básica con 9,9 de promedio, ¡casi con el máximo de puntuación!, y eso enorgullece a cualquier padre.
En casa hemos celebrado la fecha con la satisfacción de que nuestro país avanza y nuestra familia se consolida sobre la marcha de la Revolución. Y se siente orgullo al escuchar al Comandante Fidel Castro, derrochando sabiduría y fuerzas, y anunciando que la economía cubana creció en más de un siete por ciento en el primer semestre de 2005, lo que denota que avanzamos a pesar del férreo bloqueo y la guerra que nos impone Estados Unidos.
La felicidad por el 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, se mostró ayer en cientos, miles de fiestas familiares en las que se festejó la fecha junto a su
Comandante, como una lección más de mi pueblo con su Revolución.

Cosas del alma

Tengo un amigo que hace 12 meses se fue en busca del sueño americano.

“Me voy para mejorar económicamente”, le dijo un día a todos y dejó atónitos a quienes lo conocíamos de cerca.

Mi amigo era aquí un cirujano reconocido, con un prestigio ganado desde las aulas del Instituto Superior de Ciencias Médicas, y un reconocimiento social muy grande. Mas, así y todo decidió buscar fortuna en el norte.

Pocos días antes de marcharse, aseguraba a sus amistades que en cuanto llegara a Miami comenzaría a trabajar en la clínica de un primo, y después de un corto tiempo, revalidaría su título para laborar legalmente como médico.

Al cabo de estos 12 meses, las últimas noticias que llegan por otros cubanos que viven allá y vienen de visita a Las Tunas, es que está laborando como empleado en un centro de salud, en espera de hacer todo cuanto había previsto.

“Él está decepcionado, y más que decepcionado frustrado por no poder trabajar en lo que constituye su vida: la medicina, y en especial la cirugía”, ha dicho un amigo que acaba de llegar de Miami.

Dice que cada día, cuando llega a su casa, la nostalgia lo envuelve. Hasta ahora todo cuanto pensó y le prometió su primo no ha podido ser. Su frustración es muy grande y constantemente expresa su añoranza por Cuba. Él no entiende que no pueda trabajar en su profesión, que no pueda realizar las brillantes operaciones que hacía en el hospital Ernesto Che Guevara, que no tenga el reconocimiento social del cual gozaba aquí.

“Si vivir bien es tener una casa con comodidades, un automóvil, mucha ropa y abundancia en la cocina, yo vivo bien, pero ¿y lo demás?”, confiesa en una carta a su hermano.

Y entonces resulta increíble ver cómo una persona como él, que en Cuba tenía su casa, un auto y no le faltaba la comida ni la ropa, esté completamente frustrado porque carece de muchas cosas como persona, como ser social.

¿Será que la felicidad está más allá de lo material, donde nace y termina el alma?

Errores de concepto

Ocurrió en un centro turístico del oriente del país.
Una adolescente de poco más de 16 años, romanceaba en la piscina con un hombre de unos 60, al parecer europeo, lo que suscitó la afirmación de una mujer convertida en espectadora: “eso es culpa de este sistema”.

Y tuve que salirle al paso.

Es muy simplista culpar a nuestro sistema social de la insuficiente educación e inmoralidad de determinadas familias, cuando miles, decenas de miles, cientos de miles de ejemplos demuestran la falsedad de esta afirmación.

Al margen de que es en el capitalismo en el que más arraigada y diseminada está la prostitución, en cualquier sistema esto depende en buena medida de la educación y formación que han recibido las personas en sus senos familiares.

Es difícil que alguna muchacha con una educación esmerada caiga en esta deshonra, que marcará para siempre a sus practicantes, porque como aseguraba el Héroe Nacional de Cuba José Martí, "la pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra que con el pretexto de la pobreza echan algunos sobre sí".

Y esta práctica no depende totalmente de los problemas económicos como también aseguran algunos, lo que se demuestra a diario en todos los sectores de nuestra sociedad. Depende, eso sí, de una aberración en la formación de sus practicantes, en una pérdida o carencia de valores éticos y morales, en la ambición personal de pasar algunos ratos sobre un auto o en algún lugar turístico y a cambio de unos pocos billetes.

Durante todos estos años de auge del turismo en Cuba se cuentan por miles las jóvenes que han cursado y cursan sus estudios universitarios con una modesta suma de dinero cubano en sus mochilas, con uno o dos pitusas, modestos zapatos y viajando los fines de semana para recorrer las largas distancias que las separan de sus casas.

Incluso, he sido testigo de la actitud de muchachas que no han aceptado por nada del mundo un aventón en un carro de turismo cuyos ocupantes les han parado con buenas intenciones para llevarlas, porque saben a lo que se exponen desde el punto de vista moral al montarse en uno de esos vehículos, muchas veces con gentes inescrupulosas.

También se cuentan por miles las jóvenes profesionales, técnicas, y obreras calificadas que día a día se enfrentan con entereza a la escasez, y llevan adelante el desarrollo del país en los diferentes sectores, convencidas de que cada tiempo futuro será siempre mejor.

Por suerte, quienes culpan al sistema por estas actitudes deben saber que están errados en su concepto. Por cada jinetera hay miles de muchachas honradas en Cuba. ¡Por suerte!

El dolor de África

El dolor de África

Foto: Ahmed Velázquez

Ghana.-Todos los días las lágrimas de la pequeña Elizabeth se aventuran en un recorrido que ya es habitual. En Accra, Wa, Nandom, Lawra, Nadwolí..., en cualquier parte de este país del África subsahariana, la mayoría de los niños no conocen su infancia. La mayor parte de ellos anda con sus madres, que luchan por sobrevivir.

Desde que tienen solo meses los pequeños cabalgan sobre la espalda de sus madres. Desde muy pequeños no saben de juguetes, ni de juegos, ni del disfrute de esa inocencia que debe caracterizar a todo niño.

Hay en el niño africano una melancolía que se refleja en su mirada, una dosis de incomprensión que va más allá de su razonamiento. Y cuando ven a alguien que puede detener momentáneamente su monotonía, sonríen con tristeza, le estrechan la mano y le hablan en su dialecto. Después, cuando el visitante se marcha, vuelve la melancolía a corroerles y dicen adiós con un rostro que se vuelve indescriptible.

Como los seres más débiles, la vida de los pequeños es incierta. La malaria es constante. Junto a las mordeduras de serpientes, la anemia y las complicaciones respiratorias son las principales causas de muerte. Otras enfermedades perfectamente curables también terminan con la inocencia de quienes debían ser la alegría del continente.

El niño es el verdadero dolor de África.

Ahmed por siempre

Ahmed por siempre

Por Miguel Díaz Nápoles

Nuevamente Ahmed Velázquez vuelve a ser noticia.
Aun cuando dejó de existir físicamente desde el pasado 29 de diciembre, el joven y talentoso fotorreportero está presente en quienes lo conocimos, y la Unión de Periodistas de Cuba acaba de otorgarle el Premio José Martí por la obra de la vida, una distinción que la han ganado los mejores profesionales del sector en la Isla, en reconocimiento a su corta pero fructífera carrera periodística, lo cual lo coloca entre los mejores artistas del lente en Cuba durante los últimos años.
Yo que lo conocí de cerca y tuve la oportunidad de trabajar con él en África, doy fe de que este es un premio que hubiese ganado dentro de algunos años, porque en realidad era muy joven para ganarlo ahora, teniendo en cuenta que se entrega por la obra de la vida.
Y aseguro esto porque Ahmed era el fotorreportero con el que todos los redactores queríamos trabajar.
Sagaz, incisivo en la búsqueda de la mejor gráfica, tenaz cuando de noticia se trataba, Ahmed moldeaba con manos de orfebre una idea, para entregarla en imágenes capaces de perdurar en el tiempo. Y así ganó reconocidos concursos, y se alzó en varias ocasiones con el Premio Anual de Periodismo Juan Gualberto Gómez, de Cuba, como muestra de una calidad indiscutible e irrebatible.
Sus gráficas perdurarán como su memoria. Sus imágenes desde Vietnam, China, Japón o Brasil, donde reportó las visitas del presidente cubano Fidel Castro, o dentro de nuestro propio país, fueron y serán siempre una muestra de calidad imperecedera que no da lugar al olvido.
Nuevamente se reconoce la valía de un profesional al que la muerte le jugó una mala pasada, porque nunca debió morir tan joven.
El absurdo nos ha privado de la presencia física de un profesional y una persona de talla mayor. Mas, sigue entre nosotros porque los buenos siempre están a la izquierda del corazón.